Vecinos de la calle Lavalle, en Villa Ángela, expresaron su profundo malestar ante la falta de respuestas oficiales a un problema que aseguran padecer desde hace más de 27 años. En esta cuadra conviven familias, estudiantes, jóvenes policías y trabajadores, quienes denuncian que nunca recibieron una solución concreta pese a las innumerables notas presentadas durante distintas gestiones municipales.
Según relatan, la situación se volvió “insostenible”: la zona carece totalmente de iluminación, la calle se encuentra en un estado intransitable, no hay veredas y la inseguridad se incrementa día a día. Estas condiciones —afirman— vulneran derechos esenciales como el acceso a la educación, a la seguridad, al trabajo y a la libre circulación.
Accidentes, daños materiales y dificultades diarias
Los vecinos aseguran que los vehículos sufren daños constantes al intentar circular por el lugar, y que motociclistas y peatones han sufrido accidentes debido al mal estado del terreno. Las familias de la zona y barrios cercanos manifiestan enormes dificultades para trasladar a sus hijos a instituciones educativas o llegar a sus trabajos.
Aclaran además que el problema no se limita a días de lluvia: incluso en jornadas secas, la calle permanece abandonada y poseada, lo que vuelve imposible el tránsito.
Un semáforo que agravó el problema
Lejos de mejorar la circulación y la seguridad, la reciente instalación de un semáforo en la esquina complicó aún más la situación. La escasa luminosidad, sumada a los baldíos, que transforman la zona en “una boca del lobo”, donde las personas deben esperar rodeadas de barro, agua estancada y sin veredas que permitan resguardarse.
Años de esfuerzos vecinales sin resultados
Ante la falta de intervención municipal, los vecinos intentaron soluciones por cuenta propia: consiguieron tierra de barrido y colocaron escombros para mantener la calle compactada en temporada de lluvias. Sin embargo, aseguran que cada vez que pasaba la máquina municipal, el trabajo quedaba arruinado. La última acción del municipio —colocar tierra colorada— solo agravó aún más el deterioro.
Tanto personal policial como trabajadores de recolección de residuos podrían confirmar la gravedad del problema, coinciden los vecinos.
Un reclamo que apunta a la equidad y la coherencia en la gestión
Los habitantes de la zona manifiestan su indignación al ver que otras calles asfaltadas fueron inauguradas recientemente, incluso en lugares donde no residen familias ni existen derechos vulnerados, mientras su cuadra, ubicada a solo una cuadra del complejo educativo público más importante de la ciudad, sigue en total abandono. Recuerdan además que calles paralelas, como Belgrano y Pellegrini, recibieron su ripio hace años.
“Es una decepción. Es una injusticia”, expresan, asegurando que no están dispuestos a normalizar la precariedad ni a seguir dependiendo de una pala para auxiliar a quienes quedan atascados en la calle.
Pedido urgente de intervención
Finalmente, los vecinos solicitan una respuesta concreta, mayor responsabilidad por parte de la gestión actual y acciones coherentes que incluyan la pavimentación de la calle, en consonancia con la instalación de semáforos en la zona y la cercanía al complejo educativo.



