Villa Ángela – La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús fue escenario de un acontecimiento inédito en el país: la realización del Primer Viacrucis Extremo en Argentina, una experiencia que combinó fe, sacrificio físico y profunda espiritualidad. La actividad tuvo lugar entre el viernes 27 y el sábado 28 de marzo, convocando a decenas de fieles en un desafío tan exigente como transformador.
Bajo el lema “No queremos vivir normal; con vos, Jesús, queremos vivir al extremo, hasta el final”, un total de 77 participantes emprendieron un recorrido de 42 kilómetros que unió la sede parroquial con el Santuario de la Virgen de la Laguna. La propuesta fue impulsada por el párroco Martín Zubik, quien tomó como inspiración la iniciativa polaca “Ekstremalna Droga Krzyżowa”, vigente desde 2009.
Del Viacrucis participaron fieles no solo de la comunidad local, sino también de localidades vecinas como Presidencia Roque Sáenz Peña y Charata. A lo largo del trayecto, los caminantes atravesaron cada estación en un clima de silencio, reflexión y oración, guiados por un material espiritual adaptado al contexto argentino.
La experiencia se caracterizó también por un fuerte acompañamiento comunitario. En este sentido, los denominados “Guerreros de María” cumplieron un rol fundamental, señalizando el camino y asistiendo a los peregrinos con gestos sencillos pero significativos, como ofrecer agua fresca o un apretón de manos, siempre respetando el espíritu de recogimiento. Para muchos, estos voluntarios representaron simbólicamente a los personajes que acompañaron a Jesús en su camino hacia la cruz.
Los testimonios recogidos tras la experiencia coinciden en destacar una profunda vivencia espiritual. Varios participantes señalaron haber experimentado una transformación interior, sintiendo que el mensaje de cada estación interpelaba directamente sus vidas, invitándolos a soltar cargas, confiar más plenamente y dejar atrás la mediocridad.
Asimismo, otros resaltaron la dimensión contemplativa del recorrido nocturno, donde la conexión con la naturaleza —bajo la luz de la luna y las estrellas, y el sonido característico del monte chaqueño— contribuyó a una vivencia aún más intensa de la fe.
La última estación se llevó a cabo en el Santuario de la Virgen de la Laguna, donde el Viacrucis culminó con la celebración de la Santa Misa. Allí, los peregrinos se unieron a otros fieles que se acercaron especialmente para participar de la Eucaristía, dando cierre a una experiencia que dejó una huella profunda en la comunidad.
De este modo, el Primer Viacrucis Extremo en Argentina se consolida como una propuesta innovadora que invita a vivir la fe desde una dimensión más comprometida, combinando el desafío físico con un camino de encuentro espiritual.












