Tras la detención del efectivo policial, la institución inició actuaciones administrativas y dispuso medidas mientras avanza la investigación judicial.
La detención del efectivo policial conocido como “Pitu” Flores, quien se desempeñaba en la División de Policía Rural, activó rápidamente una serie de medidas disciplinarias dentro de la fuerza.
Según la información disponible, se iniciaron las actuaciones administrativas correspondientes y se dispuso el cese de actividades del agente, junto con la retención de sus haberes, mientras se avanza en el esclarecimiento de los hechos en el ámbito judicial.
Desde la institución policial, las medidas se enmarcan en los mecanismos internos de control y disciplina, con el objetivo de determinar las responsabilidades que pudieran corresponder y actuar ante conductas que se aparten de los principios que deben regir la función policial.
La depuración institucional también se juega puertas adentro: el desafío de las fuerzas de seguridad es garantizar que quienes tienen la responsabilidad de proteger a la comunidad actúen con apego a la ley, la ética y los valores que exige el uniforme.
La situación administrativa del efectivo continuará su curso mientras se desarrolla la investigación judicial.
La responsabilidad penal del agente deberá determinarse en el ámbito de la Justicia, con respeto por las garantías legales correspondientes.


