El Dr. Raúl Fernández atraviesa un tiempo de profunda gratitud, reflexión y esperanza. Luego de enfrentar un delicado cuadro de salud, informó que su recuperación alcanza actualmente cerca del 80%, y quiso compartir un mensaje sincero de agradecimiento con toda la comunidad del sudoeste chaqueño, que lo acompañó con oraciones, afecto y apoyo constante.
“En los momentos difíciles, cuando la salud se ve afectada, uno entiende realmente el valor de la fe, de la familia, de los amigos y del acompañamiento de todo un pueblo”, expresó el profesional.
Fernández destacó que la atención médica inmediata y coordinada fue clave en su evolución. El proceso comenzó en el Sanatorio Sur de Villa Ángela, donde la doctora Roxana Mancuello dispuso rápidamente su traslado mediante una ambulancia de Salud Pública, a cargo de Sebastián Oldenburg y la enfermera Susy Mansilla, hacia el Sanatorio Güemes. Allí recibió la primera estabilización clínica, que permitió avanzar con estudios y derivaciones posteriores.
Posteriormente, tras ser compensado, continuó con estudios y tratamiento en Corrientes, donde se logró identificar el germen causante de la afección, y luego en Resistencia, donde se estableció el tratamiento específico que actualmente continúa, transitando la tercera fase de un esquema previsto de diez días.
El doctor agradeció de manera especial a los profesionales de la salud que lo acompañaron en cada etapa, entre ellos la Dra. Mónica Vischi (Villa Ángela), la Dra. Mariela Mercadín (Presidencia Roque Sáenz Peña), la Dra. Yanina Fernández, el Dr. Eduardo Chapero, el Dr. Daniel Zago, el Dr. Yah Yah Raúl, el Dr. César Rivet, el Dr. Carlos Pastor y el bioquímico Simón Bali, todos de Villa Ángela.
Asimismo, resaltó la atención recibida en el Sanatorio Güemes, destacando al equipo de la Unidad Coronaria, en especial a Mariangel Melana, la gastroenteróloga Dra. Angeloni, el Dr. Gil Gutiérrez y el infectólogo Dr. Corrales, responsables de indicar y coordinar el tratamiento actual, sin dejar de reconocer la labor del personal de enfermería y mucamos/as.
“Profesionalismo, compromiso y humanidad en cada gesto y decisión médica”, remarcó.
En Corrientes, agradeció especialmente a la Dra. María Stella Macín y a todo el equipo del Instituto de Cardiología, quienes lograron detectar el germen luego de varios días de búsqueda, permitiendo iniciar el tratamiento adecuado.
El acompañamiento espiritual también fue destacado por Fernández:
“Agradezco a Dios, a María y a Jesús. A las iglesias evangélicas, a cada vecino del sudoeste que estuvo rezando y orando por mi salud. A los sacerdotes, encabezados por nuestro Obispo Hugo Nicolás Bárbaro y nuestro párroco Martín Zubik, que estuvieron presentes con palabras y oración”.
En el plano personal, dedicó un agradecimiento profundo a su familia y seres cercanos:
“A mi mamá Elsa, a mi esposa Mónica Vischi, a mi amigo y colega Paco Gutiérrez, al Dr. Schmidt, al personal de enfermería, a Julio Valderrey, mi secretario y compadre, a Carmen Galazzo, a Juan Battioni y a las mucamas. Si me olvido de alguien, pido sinceras disculpas”.
Finalmente, dejó un mensaje para toda la comunidad:
“Hoy sigo de pie gracias a la medicina, pero también gracias a la fe y al amor de la gente. Les deseo de corazón un Feliz Año Nuevo. Que el 2026 llegue cargado de salud, trabajo y esperanza para todos”.





