18 de febrero de 2018

LA JUSTICIA SUFRE UNA PARÁLISIS ARBITRARIA

A un año y dos meses de la desaparición de Maira Benitez, Antonia Moran Leiva mamá de la joven desaparecida volvió a cargar contra la justicia por su pasividad

Antonia Moran Leiva expresó: "A un año y dos meses de la desaparición de mi hija el proceso judicial se mantiene igual, estamos, junto a mi abogado, a la espera de la resolución de la justicia federal sobre si acepta el caso, lo devuelve o lo deriva a instancias superiores. Vaya a donde vaya el expediente todo se encamina, con el mayor de los optimismos, a una condena exigua de los implicados. Es que los responsables, Rodrigo Silva, Catalino Silva y Gabriel Cáceres han tenido la protección de la justicia y del poder económico, personificados en la figura del ex juez Eduardo Costas y el fiscal Sergio Ríos.
El caso apunta a un bochorno judicial por eso el expediente viaja de una parte a otra sin que lo abran. Ya saben que quien dé sentencia quedará expuesto. Ninguna instancia judicial quiere señalar a sus colegas. Nadie quiere investigar al fiscal Sergio Ríos y su rol en la investigación. No quieren investigar los vínculos de la justicia con el poder político y económico local. 
La parálisis es arbitraria, signada por la voluntad de toda la justicia de no querer saber qué pasó con mi hija. No les importa saber porque somos pobres y las mujeres pobres sufrimos más esta arbitrariedad. En un caso de violación o abuso, el fiscal apunta a arreglar económicamente y el rico a tapar con dinero lo que hizo. Si la víctima no acepta, esa plata va para el fiscal y los jueces, caso cerrado, el rico impune. En un caso de prostitución, la mafia de los proxenetas - que funcionan con el conocimiento de la justicia y donde muchos de sus clientes son miembros de los tribunales- compran a fiscales y jueces o los extorsionan con probar su participación en el negocio, consumiendo o recibiendo coimas, caso cerrado, el rico y los mafiosos impunes.
En el caso de mi hija las variables son desaparición, femicidio o trata. La desaparición está probada porque mi hija no se fue con el novio, como suelen decir. Mi hija no aparece hace un año y dos meses. Si conduce a trata de personas se deben investigar los vínculos políticos y económicos locales. Y si es un femicidio -tienen pruebas para determinarlo, hay mensajes esclarecedores- tendrían que investigar el motivo y las relaciones de Rodrigo Silva y esto último conduce a su relación con el ex juez Eduardo Costas, las fiestas sexuales y el rol de Silva como entregador de mujeres para el disfrute de los ricos. Y a estas fiestas el ex juez no era el único rico. Las relaciones, luego de más de un año, son fáciles de atar, no parece lo mismo para la justicia. 
Recuerdo a la fiscal Gisela Oñuk decir en un caso de intento de desaparición en nuestra ciudad que estas cosas no suceden en Villa Ángela, y al mismo tiempo investigaba la desaparición de mi hija. Tal vez la traicionó el inconsciente y brotó su honestidad. Nunca tuvieron la intención de saber qué pasó". 

 

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