Debido a los últimos femicidios ocurridos y la estadística que nos muestra que, en Argentina hay un Femicidio cada 31 horas, debemos ocupar todos los espacios para decir que “Ni Una Menos”, está más vigente que nunca, hoy como hace 11 Años.
La estadística no es sólo un número, es un nombre, familias rotas, pérdidas que son irreparables y un dolor profundo que atraviesa silenciosamente a toda nuestra sociedad. Porque además, no sabemos cuándo, ni a quien le toca la próxima vez.
Necesitamos reflexionar que este día no se trata de una disputa entre ser mujer o ser varón, no es una guerra de bandos. Cuando una vida se apaga de forma violenta, nos debe cuestionar a todos como seres humanos. Un femicidio, nos tiene que doler a todos por igual, porque lo que está en juego es el respeto sagrado por la dignidad del otro.
Y nos deberíamos preguntar: ¿Qué estamos haciendo como sociedad? A veces miramos para otro lado pensando que la violencia sucede «puertas adentro» en casas ajenas, o que es un problema exclusivamente de la justicia o de la policía.
Pero la violencia no empieza en el golpe final; empieza mucho antes. Empieza en el maltrato cotidiano, en la descalificación, en el control del celular, vínculos, actividades, en la burla que dejamos pasar en el grupo de amigos o de trabajo. Involucrarse no significa convertirse en héroes, significa hacernos responsables del pedacito de realidad que nos toca. Significa no ser cómplices con nuestro silencio.
Si queremos salir de este laberinto tan doloroso, el silencio y la inacción ya no caben en estos tiempos, la salida es colectiva y activa. Necesitamos volver a las bases:
- Enseñar y practicar la empatía en familiar.
- Aprender a gestionar la frustración o el final de una relación sin creer que el otro nos pertenece.
- Registrar el sufrimiento del vecino o de la compañera de trabajo y tender una mano antes de que sea tarde.
Cuidar al otro es el acto de responsabilidad más grande que podemos asumir hoy. Que este día no sea solo un recordatorio del dolor, sino un compromiso vivo de que en nuestra comunidad el respeto es la única regla.
No miremos para otro lado. El cuidado mutuo es lo único que nos va a salvar. Porque Involucrarse es Salvar Vidas.
Licenciada Nancy Nuñez


