Una escena cargada de nostalgia se vivió en la mañana de este lunes en pleno centro de la ciudad, cuando comenzaron las tareas de traslado del mobiliario de Farmacia del Pueblo, uno de los comercios más tradicionales e históricos de Villa Ángela.
Desde temprano, obreros trabajaron en el retiro de estanterías, muebles y distintos elementos del local, marcando un nuevo paso en el cierre definitivo de esta farmacia que durante décadas fue un punto de referencia para generaciones de vecinos.
Si bien desde hace algunos días el comercio venía reduciendo su actividad, la imagen de los muebles siendo retirados dejó en evidencia que una etapa importante de la historia comercial de la ciudad llega a su fin.
El movimiento no pasó desapercibido. Con cierta nostalgia, varios vecinos se detuvieron frente al local para observar la escena y recordar los años en que la farmacia formó parte de la vida cotidiana de la comunidad, atendiendo urgencias, brindando consejos y acompañando a muchas familias villangelenses.
Por el momento, no trascendieron mayores detalles sobre el futuro del local, aunque se supo que en el lugar volvería a abrir una farmacia con otro nombre, que estaría a cargo de un nuevo propietario, también oriundo de Villa Ángela.
Mientras tanto, la postal de este lunes deja una sensación compartida entre muchos vecinos: el cierre de Farmacia del Pueblo no es solo el final de un comercio, sino también el cierre de una parte de la memoria urbana de la ciudad.



