villa Ángela – Esta mañana, en el programa “Gente Que No”, estuvo como invitada Natalia Villordo, Técnico Superior en Administración y Gestión Parlamentaria, especializada en Comunicación Política y responsable de Prisma Político, Comunicación Política.
Durante su análisis, Villordo realizó un completo balance post electoral tras las elecciones legislativas del 26 de octubre, destacando el rol de las emociones en la decisión del electorado argentino.
“El miedo fue más fuerte que la necesidad de castigo”, afirmó Villordo, señalando que la emoción que primó en la jornada electoral fue el miedo a volver al pasado. Según explicó, esa fue la estrategia que impulsó La Libertad Avanza (LLA), logrando nuevamente, como en 2023, un fuerte acompañamiento del voto joven.
Por el contrario, analizó que el peronismo perdió credibilidad y fuerza “al conformar alianzas forzadas, cambiar continuamente de nombres y perder su identidad política”.
“El discurso de ‘ponerle freno a Milei’ no alcanzó porque no hubo una propuesta sobre lo que sigue después. Se planteó un límite, pero no un rumbo”, explicó.
Villordo recordó que, tras la derrota de LLA en la provincia de Buenos Aires el pasado 7 de septiembre, el presidente tomó personalmente la conducción política y la campaña electoral. Recorrió diferentes provincias —como Chaco, Corrientes y Córdoba— brindando respaldo a los candidatos locales y consolidando una narrativa de rumbo que, según Villordo, “el peronismo no tenía”.
En su análisis, sostuvo que el oficialismo “reconoció que no estamos bien, pero instaló la idea de que ‘vamos bien’”.
“Aunque no ofreció un discurso esperanzador ni mejoras concretas en la calidad de vida, logró instalar el miedo al pasado y reforzar su identidad política. Eso mantiene fuerte la marca Milei, el ‘León’, que pese a su incorrección política, conserva credibilidad”, señaló.
Villordo también destacó la importancia de los últimos 10 días previos al 26 de octubre, cuando un 7% del electorado del PRO que no había participado en las elecciones provinciales del 7 de septiembre decidió votar y acompañar a LLA, inclinando parte de la balanza.
Sin embargo, planteó interrogantes:
“¿Sirvió ese apoyo para consolidar el poder en el Congreso? ¿Realmente gana LLA?”, se preguntó.
De acuerdo con su análisis, a partir del 10 de diciembre, el Senado contará con un peronismo consolidado como el bloque más numeroso, rozando el quórum y con capacidad de presidir comisiones clave.
Por su parte, LLA quedaría “en situación extrema de minoría”, necesitando el apoyo de más de 30 senadores para aprobar cualquier ley.
En la Cámara de Diputados, el panorama no difiere demasiado: el peronismo mantiene unas 101 bancas, con un poder significativo aunque sin alcanzar el quórum. LLA, con 38 a 39 bancas, se encuentra muy lejos de los dos tercios necesarios para impulsar proyectos propios.
En cuanto al escenario provincial, Chaco mostró una elección ajustada:
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Fuerza Patria obtuvo 288.509 votos y ganó en 50 de los 70 municipios, con una fuerte presencia territorial y trabajo en redes sociales.
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LLA, con 291.956 votos, se impuso en 20 municipios, aunque estos corresponden a las ciudades más grandes de la provincia.
“No fue una elección fácil”, admitió el gobernador, quien se puso la campaña al hombro en los distritos urbanos más relevantes, donde concentra su mayor respaldo.
Finalmente, Villordo dejó abierta la reflexión:
“¿Quién ganó en votos? Está claro. ¿Quién ganó en poder? Depende. Depende de la perspectiva desde la que se mire”.


