Al estallar el conflicto armado en el atlántico sur, un grupo de mujeres villangelenses decidió congregarse bajo el título de “madrinas de guerra” para brindar contención a los soldados en el frente de batalla

 Celina Rodriguez, madrina de guerra del soldado Roberto Luis Fernandez relató: “Nosotras cuando llegó el momento del conflicto de Malvinas, fuimos convocadas por la señora Griselda Morand, que en ese momento era secretaria de cultura para asumir el roll de madrinas de guerra. Qué era una madrina de guerra, era una persona que a la distancia tenía que contener a aquel soldado que estaba luchando por su patria. A mí me tocó ser la madrina de guerra, a pesar de que no lo conocía personalmente de Luis Roberto Fernandez el famoso “betún”. Yo me contacte con él a través de las cartas, no recibí respuesta, si respuesta de los familiares del soldado con quienes desde ese entonces tenemos asidua comunicación”.

EL MOMENTO DEL ANUNCIO DE LA DESAPARICIÓN DEL SOLDADO FERNANDEZ

Celina declaró: “Yo con la señora Emilia tengo una buena relación, suelo visitarla en su casa. Ella lo que más anhelaba era saber dónde estaba su hijo.

Una siesta golpeó un oficial del ejército, se presentó con su uniforme y su credencial y traía con él una bandera para doña Emilia. Me pidió por favor que lo acompañe hasta la casa, entonces lo buscamos al doctor Pellerano que era su médico de cabecera por cualquier eventualidad y partimos al domicilio. Ella no quería la bandera ella lo quería a su hijo, razón que hizo que este sea un momento muy triste así como muy emocionante. En ese momento pudimos dimensionar el amor y la espera angustiante de esa madre que esperaba por horas ver pasar el umbral de la puerta de su casa a su hijo”

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