El joven chaqueño de 27 años no zarpó desde Mar del Plata porque se demoró por un problema personal.

A Tamara, esposa de Adrián Rothlisberger, la conmocionó la primera noticia de la desaparición del Ara San Juan . Lo primero que pensó era que su esposo podía estar ahí. Tenía todo listo para abordarlo y, "en el último minuto", no lo hizo "por cuestiones personales".

 

"Fue muy feo, se me vinieron miles de cosas a la cabeza -dice a LA NACION-. No sabía qué pensar. Él estaba en el trabajo y yo en casa, pero estaba". Rothlisberger y ella son chaqueños, de Villa Angela. Ayer su nena cumplió un año. No hubo ánimos para festejar.

 

Hace tres años que Adrián, de 26, vive en Mar del Plata, donde se trasladó por su trabajo. Tamara se mudó hace menos, poco antes del nacimiento de la beba. "Tenía todo preparado para irse y al final no subió por unos temas personales que tenía que resolver, pero fue a último momento".

 

Ya hizo otros viajes en el Ara San Juan. "Nunca tuvo problemas, nunca comentó nada -agrega la esposa-. Ahora está destrozado, no hay palabras para describir lo que siente, lo que sentimos todos".

 

Tamara se sumó hoy a la peregrinación desde la gruta de la virgen de Lourdes a la base naval en Mar del Plata. "Tengo esperanzas, no las quiero perder. Ni siquiera le pregunto nada", relata. No averigua para no perder esa esperanza.

 

Apunta que Adrián está trabajando mientras sigue esperando noticias y trata de mantener la entereza. La madre del muchacho, Sandra Alvarez, viajó a Mar del Plata a darle un abrazo; está convencida de que fue un "milagro" que se demorara y no subiera.

 

A los 18 años Adrián dejó Chaco y se fue a Puerto Belgrano. Había decidido entrar a la Armada después de una visita de la fuerza a la zona del noreste del país buscando inscribir a jóvenes.

 

Fuente: La Nación

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